ORÍGENES DE LAS JUNTAS y FUEROS DE BIZKAIA

ORÍGENES DE LAS JUNTAS y FUEROS DE BIZKAIA
Aitzol Altuna Enzunza

“El árbol de Gernika es el más antiguo, el primero, el padre de todos los árboles de la libertad" J.J. Rousseau (s.XVIII).

En el alto de Aretxabalagana en anteiglesia de Morga, se celebraban las primeras reuniones o Juntas Generales de Bizkaia, bajo su árbol juramental -de clara simbología pagana- y en la ermita católica cercana de San Esteban de Gerekiz cuando llovía o nevaba. Se trata de una zona de confluencia de caminos en zona montañosa de lomas o “bizkarra” origen de la Bizkaia primigenia y que le dan nombre.

La primera Junta General de Bizkaia documentada se celebró en el año 1053 “in presencia omnium seniorum de Bizcaia”, bajo el reino de Nabarra y ante el “tenente” o señor de Bizkaia D. Iñigo López y su mujer Toda Ortiz o Fortúnez. La segunda mención de unas Juntas en la Bizkaia actual es del año 1075 en relación a las Juntas del duranguesado, celebradas probablemente en las campas de Gerediaga en Abadiño debajo de su árbol juramental (junto a la ermita de San Salvador y San Clemente), se trata de un documento del párroco de Abadiño al Abad de San Millán de la Cogolla (monasterio nabarro en La Rioja) sobre la pertenencia de Arandia en el duranguesado a dicho monasterio: “…Vanimus illuc et fecimus questionem cum señoribus et homines de terra…”.

Sin embargo, la primera mención explícita a unas Juntas bizkaínas como tales es del año 1342 en un documento de los Fueros y Capitulaciones de Hermandad donde aparecen gobernando el señorío Juan Núñez de Lara y la señora de Bizkaia María López de Haro II: “...estando don Juan Núñez y doña María en la Junta de Guernica, llamados a Junta General e tañidos las cinco bozinas”.

Las Junta Generales de Bizkaia se celebraban entre 2 a 4 anuales sin fecha previa y se podían alargar hasta 5 días. Los lugares de reunión eran itinerantes, pero con preferencia en Gernikazarrra (Luno), en Aretxabalagana (Morga) y en Idoibalzaga (Errigoitia). En Luno las reuniones tenían lugar en el robledal donde se hallaba la ermita Santa María La Antigua, lugar llamado “Gernikazarra”, de cuyo puerto surgirá la villa de Gernika en 1366. Alrededor de esta ermita en ese siglo XIV surgirá mediante diferentes anejos, la Casa de Juntas de Gernika, donde desde el siglo XV se celebrarán casi siempre las reuniones de las Juntas Generales de Bizkaia.

Las Juntas de Bizkaia finalmente la formaban los representantes de las 72 anteiglesias junteras (elizate o elizaurre), 21 villas, 7 representantes de Durango y 2 de las Enkartaciones. Los representantes municipales acudían a las Juntas llamados desde los cinco montes bocineros y tras ser elegidos en sufragio universal de un voto por familia mediante insaculación o suertes.

Las Juntas estaban encabezadas por el “conde o señor” de Bizkaia. El primer “Comitis Biscahiensis” aparece en las Genealogías de Meyá o Roda (970-992, Lleida) casado con una princesa Nabarra de nombre “Belazquita”. La Nabarra Occidental forma parte desde un inicio del reino nabarro, ya en el siglo IX. Un hecho avalado por los límites de las diócesis eclesiásticas en tiempos visigóticos, ya que todas las tierras de habla vasca peninsular formaban parte de la diócesis de Pamplona.

Está bien documentado la existencia del condado reinando Sancho Garçea "el de Nájera" sobre el año 1040 con Don Eneko Lupiz latinizado como Iñigo López, apodado “Ezkerra” (“el zurdo”, años 1040-77), que además era tenente en Nájera desde 1072 -entonces capital política del reino-, al que sucedió su hijo Lope Iñiguez II (1077-93) y su nieto Diego López I (1093-1124). Éste último será el primero en añadir “de Haro” a su apellido, hecho documentado desde 1117.

En esas Juntas de Bizkaia se tomaban las decisiones más importantes relativas a la gobernación del señorío, aplicando sus Fueros. Los Fueros no son más que las “leyes” consuetudinarias basadas en la costumbre como fuente principal de derecho que nos dimos los baskones para nuestra convivencia y que terminaron de desarrollarse bajo el amparo del Estado baskón o reino de Nabarra, es el conocido como derecho pirenaico.

En su libro “El Fuero de Vizcaya” el excatedrático el Derecho Foral Adrián Celaya Ibarra (Barakaldo 1917) comenta que: “Afirma Iturriza (Berriz 1741-Munitibar 1812), citando a Juan Iñiguez de Ibargüen (Ibargüen-Cachopín, s. XVI), que hubo unos Fueros antiguos, escritos en vascuence hasta por tres veces y que se remontan hasta el siglo VIII. Pero esta afirmación carece de pruebas históricas”.

En otro libro del propio Adrián Celaya “Aforados y no aforados de Bizkaia”, máximo conocedor de los Fueros de Bizkaia, señala que se recogen sentencias o dichos orales de los Fueros de Bizkaia que, junto con diferentes contratos y testamentos, denotan su enseñanza oral, como la misteriosa sentencia “urde urdaondo, caecia etondo”. Algo normal pues los Fueros en realidad no son leyes como tales (RAE: Regla y norma constante e invariable de las cosas) dictadas por un legislador (RAE: Precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados) sino “norma que nace de repetidas experiencias de ámbito popular”. Por tanto y por referencias indirectas, se sabe que Fuero de Bizkaia estuvo vigente al menos desde 1110, dentro de los Fueros del reino de Nabarra.

El documento que Estaban de Labayru llamó al publicarlo por primera vez “Fuero antiguo de la merindad de Durango ”, cuyo original sería del siglo XII reinando Sacho VI “el Sabio” (1150-1194), nos da una idea del derecho foral de Bizkaia por aquél entonces. Durango era dentro del reino de Nabarra un condado adjunto a Bizkaia con el que compartía tenente, al menos desde el mencionado Iñigo López “Ezkerra”. El documento sería un texto parcial de los Fueros de la tenencia o merindad de Durango pues habla de herencias, juicios, ventas, ordenamientos municipales, sobre el ganado, obras públicas, ventas ambulantes, funciones de los Alcaldes etc. de toda la “merindad de Durango”, es decir, de toda la tenencia o condado durangués. Pero no se conserva el original y la copia más antigua se puede fechar del siglo XVI.

Las primeras referencias documentadas de la existencia de unos Fueros de Bizkaia como tales son sin embargo del año 1272 y aparecen en la carta de villa de Artzeniega (Alaba), pero no dice nada de que estuvieran escritas: “Dámosles y otorgámosles el Fuero e las franquezas que ha Vizcaya é Concejo de Vitoria, que los hayan bien é complicadamente en toda las cosas, así como Vizcaya y Vitoria lo han”.

Se escribe el Fuero Viejo de Bizkaia por primera vez el 21 de julio 1452 tras una Junta General en Idoibalzaga en Errigoitia: humilladero, árbol e iglesia aún conservados (en esas lomas bizkaínas, como a 6 kilómetros de Gernikazaharra), su escudo municipal conserva el “arrano beltza” de los reyes de Nabarra. En el propio Fuero Viejo se menciona expresamente que antes no estaba escrito. El Fuero de Bizkaia fue reescrito y actualizado poco después en 1526.

Pese a que los Fueros de Bizkaia dicen en repetidas veces que se aplican en el duranguesado y las enkartaciones, estos territorios tienen sus propios Fueros redactados entre los años 1342-1397 y en 1503 respectivamente, aunque los enkartados no fueron aprobados por los reyes (españoles para entonces). Las Juntas de las Enkartaciones reunidas en Abellaneda y las de Durango en Gerediaga, decidieron en 1576 aplicar el Fuero de Bizkaia que siempre estuvo en vigor en el derecho civil y que eran semejantes según aclara Adrián Celaya.

Explica el propio Adrián Celaya en su trabajo “Los Fueros de Bizkaia. Cómo nacieron”, que dichos Fueros bizkaínos fueron escritos debido a que la Casa de Haro empezó a desvincularse del señorío de Bizkaia del que eran “señores” ante otros territorios que poseían en Castilla y La Rioja –ningún Haro fue enterrado en tierras bizkaínas, salvo el infante Nuño de 5 años en Bermeo en 1352-. Es una circunstancia similar a la que se dio con el Fuero General de Nabarra mandado escribir por Teobaldo I en 1234 al entrar la Casa real Champagne a gobernar el reino mutilado frente a la Casa Real Pirenaica anterior (Fuero aplicado en Alta y Baja Navarra, en la Sonsierra – hoy Alaba y La Rioja-, así como en Ausa y Ataun –hoy Gipuzkoa-).

El hecho fue más acuciante para Bizkaia al morir el señor de Bizkaia don Tello sin descendencia y convertirse en 1371 -tras la renuncia de su madre- el infante Juan en nuevo señor de Bizkaia (título que recibió como descendiente más directo de los Haro). El infante Juan accedió a la corona castellana en 1378 como herencia de su padre, por lo que el título de señor de Bizkaia acabó en la familia real castellana.

En realidad, los Haro no eran los señores legítimos de Bizkaia al perder el título Diego López I de Haro “el Blanco” por su felonía ante sus compatriotas nabarros, siendo sustituidos por la familia de los Bela o Ladrón de Gebara (de la llanada Alabesa), los cuales sí mantuvieron su lealtad al reino baskón (1124-1200). Invadió las tierras bizkaínas Diego López II de Haro “el Malo” (1162 -1214) con tropas propias y castellanas (no con las milicias del señorío, el pueblo bizkaíno, que defendía las tierras de Bizkaia hasta el árbol Malato en Luiando), con lo que los Haro se hicieron manu militari de nuevo con el título de señor de Bizkaia, el cual siempre consideraron parte principal de los títulos nobiliarios que tuvo su familia.

En 1789 fueron abolidos los Fueros de Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa, tras una masacre de civiles por los revolucionarios centralizadores franceses. Corrieron la misma suerte los Fueros de Alta Navarra tras la derrota de las milicias vascas en la Primera Guerra Carlista en 1839 y los de Alaba, Gipuzkoa y Bizkaia fueron definitivamente abolidos tras una nueva derrota militar en la Segunda Guerra Carlistas en 1876. Por tanto, su abolición fue contra la voluntad del pueblo que los defendió enconadamente incluso con su vida frente a los ejércitos imperialistas dispuestos a imponer la centralización absoluta y unas naciones de nuevo cuño: la francesa y la española, un París y un Madrid “centrifugado” como sentenció el filósofo Ortega y Gasset.

Hoy sólo quedan residuos del derecho foral en algunos temas testamentarios y relacionados con el comunal y se sigue imponiendo el “derecho” español y francés, pese a que en la Constitución española de 1978 en su Disposición Derogatoria nº 2 se da por concluido el “estado de excepción” (sic) de las “provincias traidoras” (sic) y derogadas expresamente as leyes que abolían los Fueros de los nabarros.

El padre del nacionalismo vasco, Sabino Arana, desde la cárcel de Larrinaga poco después de la Segunda Guerra Carlista, explicaba la situación política del país: “Para nosotros no hay ley, ¡sólo el capricho del gobierno de turno!”.

Esta situación no ha cambiado: “Ez gara legegile, lege betetzaile baizik. Eta hori oso tristea da herri batentzat” Pako Aristi “Independentziaren paperak” (Erein 2012)

EL ÚNICO CASO DE COSOBERANÍA EN EL MUNDO

EL ÚNICO CASO DE COSOBERANÍA EN EL MUNDO
Aitzol Altuna Enzunza

El Estado moderno se ha construido bajo la premisa de la soberanía y, por tanto, de la unidad del poder del Estado, lo que lleva implícito que todo poder surge de un centro originario y que, por consiguiente, no se ejerce por los políticos y funcionarios como propio derecho, sino a título de una competencia impersonal.

El galdakanés Joseba Ariznabarreta en su libro “Pueblo y Poder” resumía lo que es el Estado moderno: “La soberanía, principio o fuente del poder (potestas), pertenece al Estado como tal, el ejercicio del poder (dominiun), al jefe efectivo del Estado, es decir, al gobierno (…) soberanía significa que el Estado cuenta con los recursos ad hoc suficientes para ejercer la violencia interna y externa exigidos para el normal y rutinario desenvolvimiento de la actividad general del pueblo del Estado”. La principal característica de un Estado moderno es por tanto que es soberano: no existe un poder superior ni igual a él dentro de su jurisdicción, ni poderes imperiales ni poderes religiosos (para más información, https://lehoinabarra.blogspot.com.es/2014/07/caracteristicas-del-estado-moderno.html).

El historiador bearnés Pierre Tucco Chala (nacido en 1924) afirmaba que “ciertos juristas siguen los análisis de Jean Bodin –teórico absolutista-, creyendo anacrónica toda reflexión sobre la noción de soberanía antes del siglo XVI. Esto no es así, pues los estudios más recientes muestran que las palabras “soberano” y “soberanía” eran conocidas desde la mitad del siglo XII y de un empleo corriente en el siglo XIV”.

Pero casi todo concepto absoluto en las ciencias sociales tiene una excepción, en este caso, la excepción a nivel mundial está en nuestro país y tiene relación directa con la conquista de nuestro Estado, Nabarra.

El 15 de Octubre de 1620, Luis XIII rey de Francia, ayudado por el cardenal Berulle, entró con una tropa en Pau, para proclamar la unión a la corona francesa de la corona nabarra y del pueblo de Bearn, es el llamado “Edicto de la Unión”. Los Estados de Nabarra (el equivalente a un parlamento) se opusieron con fuerza pero el reino estaba militarmente ocupado por las tropas francesas. Tras el Edicto de la Unión también se anexionaba Francia los Estados independientes de Bearn y Andorra, pertenecientes a los reyes nabarros de la familia Labrit o Albret-Foix: “(...) por este Edicto, perpetuo e irrevocable, unimos e incorporamos dicha corona y país de Nabarra y nuestro país y soberanía de Bearn, Andorra y Donezan, y tierras que de ellos dependen (...)”. El reino pirenaico reunido en Juntas, rechazó el Edicto pero fue incapaz de hacer frente al poderoso ejército francés. En 1621, en el debate de los Estados de Bearn, se acordó por unanimidad declara “traidores a la patria” a todos los que aceptarán el Edicto de la Unión con Francia. Por tanto, Luis XIII no fue reconocido por los representantes de Nabarra y Bearn como su rey así como tampoco sus sucesores.

Relata Gastón Marcelo Zambelli la situación que se vivía en esos años en Europa: “El ejército sueco aniquiló a las tropas imperiales (alemanas) en la batalla de Breitenfels, Gustavo II (de Suecia) llegó luego hasta el Rin y venció en Lutzen en 1632, batalla que le costó la vida. Para enfrentarse a las victorias suecas, los Habsburgos unieron sus fuerzas. El Imperio (alemán) y España (de los Habsburgo) lucharon juntos y la victoria empezaba a decantarse a su favor, por lo que Francia decidió intervenir. Richelieu organizó la alianza europea contra los Habsburgos (Casa de Austria) contando con Suecia, Holanda, los Cantones Suizos y los principados italianos. Solo quedaron fuera Inglaterra, Rusia y Turquía”. El cardenal Richelieu que gobernaba con mano dura el reino de Francia en nombre de Luis XIII, había declarado un amenazante "tanto Nabarra como el franco-condado nos pertenece".

Sigue el historiador argentino Zabelli con su relato: "Fue en 1639 cuando la escuadra española cayó derrotada, también los tercios españoles fueron vencidos por el ejército francés en 1643-1648 en la batalla de Lens. Luego de los acontecimientos mencionados en 1648, los imperiales firmaron el Tratado de Paz de Westfalia. Este Tratado reguló las relaciones entre el Imperio (Alemania y su intransigente emperador católico, otro Fernando II) y sus miembros constituyentes por un lado, y entre Francia, Suecia y sus aliados, por el otro. Con este tratado, la estructura europea dejaba de ser vertical (presidida por el Imperio y el papado) y Europa se convertía en un mosaico de estados nacionales laicos (y soberanos). Es el nacimiento de la política internacional moderna.

En la frontera catalana del sur, los franceses devolvieron a los reyes españoles territorios ocupados a cambio del dominio sobre el Rosellón, el Conflent, el Vallespir y una parte de la Cerdaña. Los negociadores españoles aceptaron la mutilación de Cataluña a cambio de mantener posiciones en Flandes. Polonia, Rusia e Inglaterra no firman el Tratado. España es una de las grandes perdedoras y se resiste y continúa la guerra".


El Tratado de Paz de Westfalia supuso la extensión del Estado moderno a toda Europa, todos los Estados europeos dejaron de estar subordinados a los “Emperadores”, el emperador germánico y el papa, ficción tardo romana que aún sobrevolaba Europa, aunque con notables excepciones como fue el caso de Nabarra que se sacudió varias veces el poder papal desde mediados del siglo XII y que nunca aceptó los intentos imperialistas de los pretendidos emperadores, bien germánicos o bien castellanos (https://lehoinabarra.blogspot.com.es/2014/07/como-era-el-estado-moderno-de-nabarra.html).


Dentro de ese contexto, en el año 1636, el ejército español saqueó Iparralde: Urruña, Ziburu y San Juan de Luz (Luxe). Como respuesta, en 1638 la flota francesa sitió Hondarribia pero fue expulsada el 8 de septiembre de 1639 en un contraataque del pueblo de Hondarribia por la que recibió el título de ciudad, con la oposición de las Juntas de Gipuzkoa, pues toda la provincia había participado en la defensa -además de muchos alto nabarros-, y Gipuzkoa entendían que con este título Hondarribia pasaba a ser su primer municipio en orden de importancia.

El ejército español en 1650 trató de tomar Baiona por sorpresa, pero la denuncia de la joven heroína local María Garai salvó la ciudad del saqueo y de la conquista. Tomando Baiona, toda Lapurdi hubiera quedado en manos del nuevo conquistador. Pero los españoles perdieron definitivamente y finalmente se firmó al “Tratado de los Pirineos”.



Es así es como dos de las grandes potencias mundiales del momento, España y Francia, decidieron finalmente repartirse el reino nabarro, al ver que ninguno lo conseguía en su totalidad y marcar una nueva frontera internacional. La actual frontera militar española-francesa, totalmente artificial y sólo justificable por la violencia armada ejercida contra los nabarros, se fijó en 1659 con el "Tratado de los Pirineos" en la isla de los Faisanes en el río Bidasoa, llamada también "Konpantzia" o “La isla de la Conferencia”, condominio que pertenece durante 6 meses a Irun y otros 6 a Hendaia, hoy municipios de Gipuzkoa-Lapurdi ocupados por España-Francia.

El llamado Tratado de Paz de los Pirineos se produjo después de 24 conferencias llevadas a cabo entre Luis de Haro (familia de los traidores a Nabarra) y el Cardenal italiano Mazarino en 1659 (que era la persona que realmente mandaba esos años en Francia, la primera potencia mundial para entonces); el Tratado fue ratificado por el compromiso matrimonial contraído entre el rey Luis XIV de Francia, “el rey Sol”, y la infanta española Mª Teresa hija del rey Felipe IV de España (primo-hermano suyo por doble línea).

Fue Monseñor de Olce el obispo que ofició la boda en la iglesia de Donibane Lohitzune o San Juan de Luz -en poder de Francia-, cuya puerta de salida se tapió para que nadie más pasara por ella (marcado con un círculo rojo en la foto de la iglesia en el encabezado del artículo). Para sellar el pacto-boda, se celebró por poderes en la iglesia de Hondarribia -en poder de España- una segunda ceremonia.

Es decir, Francia y España se repartieron Nabarra e incluso la isla de Los Faisanes que es la única tierra con dos soberanías de toda Europa y en todo el mundo, pero es 6 meses francesa y 6 meses española, nunca de los dos Estados imperialistas a la vez.

Es el único caso de “condominio” o “cosoberanía” que queda en todo el mundo, tras dejar de serlo en Europa la ciudad de Maastricht hace más de dos siglos (1204-1794, cosoberanía o condominio entre el Principado de Lieja y el Duque de Brabante) y Moresnet (1830-1919, territorio fronterizo y condominio entre Alemania y Holanda). A nivel mundial, los últimos casos son el de Tánger que fue un condominio multinacional entre 1905-1960 cuando fue tomado por el ejército marroquí (lo era de España, Francia, USA, Bélgica, Italia, País Bajos, Portugal, Reino Unido y la URSS) y las islas de Nuevas Hébridas en Oceanía cerca de Australia (1906-1980 era condominio de Reino Unido-Francia). Por tanto, la Isla de los Faisanes o Konpantzia es una “anormalidad” a nivel mundial al igual que la colonia española y francesa de Nabarra.



SOBRE CÓMO BIZKAIA SE INCORPORÓ A NABARRA


SOBRE CÓMO BIZKAIA SE INCORPORÓ A NABARRA
Aitzol Altuna Enzunza
(Mapa de la web  Nabarlur)

Tras la caída del Imperio Romano y ya bajo el reino de Nabarra, en siglos XI al XII, es cuando las poblaciones bizkaínas se empezaron a asentar de nuevo en los enfangados y boscosos valles frente a los antiguos asentamientos a media ladera cerca de los caminos pastoriles y de comercio que atravesaban las lomas de los territorios costeros, atalayas naturales que evitaban a los bandidos o a las mesnadas enemigas por tener mejor visibilidad ante un ataque y donde, además, estaban los mejores pastos, lo que reforzaría el posible significado de “lomas” de la voz “Bizkaia”, de la euskérika “bizkarra”.

Sería Errigotia o "Tierras en lo alto" uno de esos lugares elegidos, privilegiado por sus vistas, de donde se controla toda la comarca de la ría de Gernika-Urdaibai e incluso Mungia con su antigua torre de Billela, todo ello desde una de esas lomas que lleva el nombre significativo de Bizkaigane. Pues bien, el escudo de la villa de Errigoitia, es un águila negra con alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los reyes de Nabarra de la primera dinastía, la “pirenaica”. Según el padre Moret en “Investigaciones” tal y como recoge Andrés de Mañaricúa en su libro “Vizcaya, siglos VIII al XI los orígenes del Señorío”: “adoptó por armas dicha villa de Rigoitia una Águila negra, con las alas abiertas en campo rojo, las mismas que usaban los Reyes de Nabarra”.

Es más que probable que Bizkaia pasara a integrarse de forma voluntaria en el Reino de Pamplona-Nabarra, junto al resto de los vascos o baskones, para crear el Estado baskón de Nabarra. Baskonia, de la que es hija Nabarra, se trataría uno de los pocos casos en la historia donde una nación previa se da así misma un Estado, por tanto sería uno de los pocos casos de una “Nación-Estado”, marcada su constitución y organización por nuestro derecho pirenaico, de arriba abajo. No se tiene constancia de lucha interna alguna para la creación del reino de Pamplona-Nabarra como no la hubo en la creación del ducado de Baskonia, lo que hace pensar en una unión de intereses entre todos los baskones. La presión asturiana está sin duda detrás de la incorporación de una Bizkaia al floreciente reino de Pamplona-Nabarra, al quedar alejada del centro político baskón que estaba al norte de los Pirineos.

El primer Señor de Bizkaia fehacientemente datado es del año 920, se trataría de Munio López (o Manso López), que podría ser hijo de López Fortun (870-909), natural de algún lugar del Urdaibai, el cual se casó con Belazquita (Velasquita), hija del rey nabarro Sancho I Garcés y doña Toda Aznar. Según la tradición, Munio López fue sitiado y muerto por su propio hijo, su tumba estaría en Aretxabalagane, en la iglesia construida en románico nabarro del siglo X de San Martín de Morga (actual centro parroquial), cerca a su vez de la ermita juradera de San Esteban de Gerekiz, también románico nabarro del mismo siglo X (renovada tras un incendio en 1961), donde se hallaron estelas tardo-romanas del siglo IV, quizás de una antigua calzada romana que según Julio Caro Baroja transcurría por la costa.

En Aretxabalagane se celebraban probablemente las primeras Juntas de Bizkaia, bajo su árbol juramental y en la ermita juradera cuando lloviese, se trata de una zona de confluencia de caminos en la misma zona montañosa y en esas lomas origen de la Bizkaia primigenia que le dan nombre. Después la Juntas de Bizkaia pasarán a Gernika para ser esta su ubicación definitiva en el siglo XV.

Es en las Genealogías de Meyá o Roda (970-992) descubiertas en la diócesis de Urgell (Santa María de Meyá, Lleida), donde aparece la primera referencia de un “Comitis Biscahiensis”, por tanto ya dentro del reino de Pamplona-Nabarra: Bizkaia era una unidad política libremente adherida al Reino de Pamplona-Nabarra: “ordo numerum regnum Pampilonensium (...) domna Belasquita, usor fruit domni Momi Comitis Bizcahiensis”.

Joxe Garmendia Larrañaga en “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea” comenta sobre los primeros señores de Bizkaia: “Aparece como conde de Álava Monnio Vigilazi (Munio Velaz ) en la escritura de Valpuesta otorgada el 18 de mayo de 918. Parece ser hijo del conde Vela Semenonis, defensor de Cellorigo en el 881 (Rioja Alta, entre Haro-Pancorbo ). Este Munio es, probablemente, el Momi, Conde de Vizcaya, que figura en la primera genealogía de Meyá y casado con Doña Belasquita, hija de Sancho I Garcés de Navarra” (www.euskomedia.org/aunamendi).

Sin embargo, otros autores como Aitor Pescador Medrano en “Tenencias y tenentes del reino de Pamplona, en Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, La Rioja y Castilla” del año 1999, demuestra como imposible que sea la misma persona por la edad, como también es difícil que se le nombre como señor de la Bizkaia primigenia y no se haga referencia al condado de Alaba, mucho más importante en esos momentos, por lo que deben de ser dos personas diferentes.

La Nabarra Occidental forma parte desde un inicio del reino nabarro, ya en el siglo IX, hecho avalado por los límites de las diócesis eclesiásticas en tiempos visigóticos, ya que todas las tierras de habla vasca peninsular formaban parte de la diócesis de Pamplona, tal y como señala el historiador L. Serrano. Así los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas de la no-pertenencia de Alaba y de Bizkaia al obispado castellano de Burgos, ni de Castilla ni tampoco de Asturias.

Está también bien documentado la existencia del condado con Sancho el Mayor sobre el año 1040 con Don Eneko Lupiz latinizado como Iñigo López, apodado “Ezkerra” (“el zurdo”, años 1040-77), que además era tenente en Nájera –entonces capital del reino, por tanto un cargo muy importante-, al que sucedió su hijo Lope Iñiguez II (1077-93) y su nieto Diego López I (1093-1124).

El condado de Bizkaia pasó a ser nombrado como Señorío por primera vez en el año 1040 con el mencionado Iñigo López “Ezkerra”, aunque aparece tanto como “comite”, “senior”, “dominator” y como “dux” en diferentes documentos de Valvanera, San Millán de la Cogolla, Albelda (los tres en La Rioja y dentro del reino de Pamplona-Nabarra), Iratxe o Leire. En realidad la fecha en la que se puede decir que Iñigo López “Ezkerra” tiene un título superior al de conde, es un documento de 1053 de Sancho García IV el de Nájera (Antso Garsea o “gaztea”, el hijo de Sancho III), donde da entender que Munio Sánchez era “comes” en Durango y que estaba subordinado a Iñigo López, el cual aparece en el documento de 1051 como “dux” en Bizkaia y Durango (firma como “Enego”), pero el documento parece extrapolado y no es segura la información. Sí es fiable el documento que dice literalmente que Iñigo López "Ezkerra" era: “dux in illia piltria que uoatatur Bizcaia et Duranco”, por tanto el único tenente para ambos territorios, documento en el que el rey Antso Garsea IV el de Nájera  o Sancho García (firma Sancho Garçea, es decir, "el joven") aparece como rey “in Pamplona et in Alaua et in Bizcaia”.

El padre de Iñigo López, Lope Iñiguez, en el año 996 ya aparecía como “Caballerizo Mayor” del rey García el “Tembloroso” y luego como “Botiller” de su hijo el rey Sancho III el Mayor, después se la adjudican varias tenencias en varios documentos nabarros como las de Marañón (1015), la de Azagra (1031) o la de Arrosta o Ruesta (1032), pero nunca firmó como tenente de Bizkaia, por tanto, parece que es con su hijo Iñigo López cuando esta familia llega desde la Corte de Pamplona-Nájera a Bizkaia, sin que sepamos a ciencia cierta el lugar de procedencia de esta familia, pero que los historiadores nabarros colocan en Tierra Estella-Lizarra. Iñigo López "Ezkerra" señor de Bizkaia, se casó con Toda, hija del rey nabarro Sancho Garçea IV de Nájera, primogénito de Sancho III el Mayor, por tanto se emparentó con la familia real nabarra.

La Torre de Madariaga de la familia oñacina del mismo nombre, está situada en lugar predominante en una loma desde la que se dominan amplias perspectivas como el estuario de la ría de Urdaibai, a medio camino entre la capital bizkaina de entonces que era Bermeo (cabeza de Bizkaia hasta 1602) y Gernika, entonces el puerto de Lumo, torre que es muy apta para ejercer el control físico del territorio y su explotación económica, por lo que podría ser una de las casatorres originaria de los primeros gobernantes bizkaínos dentro del reino de Pamplona-Nabarra, pues se sabe que en el año 1070 Iñigo López y su mujer donaron al monasterio nabarro de la Rioja de San Millán de la Cogolla en sufragio de su hijo Sancho Iñiguez: “in Gorrikiz illos palacios de Madariaga cum ovni pertenentia, terras, et manzanares (…)” (los palacios de Madariaga con sus pertenencias, tierras y manzanares). En Gorrikiz (actualmente Gorritiz), llamada también Torre de Urdaibai, del reloj o del “perejil”, hoy un museo (“Gernikazarra historia taldea”).


ALABA, HIJA DE NABARRA


ALABA, HIJA DE NABARRA
Aitzol Altuna Enzunza



“Alaba procede del euskera, derivado de ”lau” más el artículo “–a”, “llanura”, Henrique Knörr, euskaltzain (2008).

A su vez, “Nabarra” viene de la voz vasca "Nabar", "planicie entre las montañas", según los historiadores A.Oihenart o A.Kanpion.

"Acaeció que antiguamente desde que fue conquistada la tierra de Álava y tomada a los nabarros, siempre tuvo señorío apartado (...)" Crónica del invasor y rey castellano Alfonso XI (1312-50).



La Nabarra occidental forma parte desde un inicio del reino nabarro, desde el mismo siglo IX de su creación, hecho avalado por los límites de las diócesis eclesiásticas en tiempos visigóticos, ya que todas las tierras de habla vasca peninsular formaban parte de la diócesis de Pamplona, tal y como señala el historiador L. Serrano. Así los obispos de Alaba de los siglos IX y X firman como obispos “in Álava et in Vizcaia”, lo que no deja dudas de la no-pertenencia de Alaba al obispado castellano de Burgos ni a Castilla ni tampoco a Asturias.

El cristianismo prerrománico alabés se limitó a las cuevas occidentales de difícil acceso de las cuencas altas del río Ayuda (deformación de “Ibai Uda”, según K.Mitxelena): Faido, Laño, Albaina y Markínez, y del Olmecillo (Korro y Pinedo) en Valdegobía (Gobiaran). Son importantes y poco conocidas las iglesias alabesas excavadas en cuevas con arcos contra-absidados y las más de 100 cuevas de eremitas encontradas en sus cercanías (sobre unas 127 si añadimos Trebiño, montaña alabesa y Rioja alavesa), que datan nada más y nada menos que de los siglos V-VI.

La ermita de la Virgen de la Peña del pueblo alabés de Faido (municipio de Peñacerrada-Urizaharra, frontera con Trebiño), con sus 11 cuevas ocupadas desde el siglo IX por eremitas, es considerada la más antigua de la Nabarra Occidental pues aún está en uso.

“Hay un hecho cierto, la tierra vasca es probablemente el área de más abundante arquitectura rupestre, altomedieval y eremítica, en toda la geografía hispánica: es un fenómeno que se registra especialmente en la actual provincia de Álava, más concretamente en las áreas de Valdegobía, Villanueva, Tobillas, Corro, Pinedo, Quejo etc. y el condado de Treviño (términos de Maquínez, Urarte, Laño y Alabaina). A ella llegó el fenómeno desde la Cogolla (La Rioja). Son del siglo VI por tanto no guardan relación con musulmanes, ¿marcan la frontera goda?”. “Historia del arte vasco, Tomo I” Juan Plazaola (Edit.Ostoa).

Tampoco hay restos visigodos en Bizkaia y qué decir en Gipuzkoa (los visigodos se enterraban sin armas), y sí de baskones como en las excavaciones alabesas de Aldaieta (Villareal-Legutiano), en el descampado de Aistra (Alaba, entre Zalduondo y Altsasua, en el paso de San Adrián a Gipuzkoa) o en Zornoztegi (Agurain-Salvatierra, en la Llanada alabesa) .

El primer rey importante visigodo, Leovigildo, llegó incluso a fundar una ciudad no lejos de la actual Vitoria en el año 581 con el nombre de Victoricum, tras una batalla en las faldas del Gorbea (actual Vitoriano¿?, Vitoriacum o Vitoria Veterem) y el burgalés de Amaya. Formarían junto a Olite una avanzadilla o fortalezas puente; pero los godos son siempre expulsados y el hijo de Leovigildo, Recadero, sigue luchando contra los baskones.

Por tanto, antes de la creación del reino de Nabarra en el sur de Baskonia y la aparición del condado alabés, las tierras que formarán la futura Alaba, eran la frontera Occidental del ducado baskón.

“No hay formas de origen visigodo, es decir, esa idea del aislamiento del País frente a los visigodos es una realidad que la toponimia confirma. Mientras por ejemplo en Castilla las formas de villa se dan en la época visigótica creando nombres como Villafáfila, Villarramiel, Villarramirelli y se usan los nombres visigodos en toda Castilla la Vieja, en Álava no hay restos”. Julio Caro Baroja en su libro “problemas vascos de ayer y de hoy”.

La frontera entre los vascos y los germánicos visigodos era Castilla Vetula o Vieja, la misma que después impondrán a los musulmanes como permanente, pese a las numerosas aceifas o ataques, siendo la Alaba primigenia “La puerta de la cristiandad”, atacada constantemente en razzias entre los años 791 y 878. Esta “puerta” físicamente la podemos situar en las Conchas de Haro. Las crónicas musulmanas hablaban de Alaba y “Al Quila”.

“Al Quila” o Castilla se refería a la Castilla primigenia, Castilla Vieja o Vetula: Valles de Mena, Villarcayo, Valdevieso, Manzanedo, Losa, Espinosa de los Monteros, Cudeyo, Tobalina y Pancorbo. En su inicio, Castilla la conformaba únicamente los territorios de los antiguos autrigones del Valle de Mena, desde el río Satón hasta el sur de Villarcayo.

En lo que respecta a la frontera entre alabeses y musulmanes:

“La frontera musulmana o Tseguer ofrecía un buen tramo con tierra alavesa. Pero lo grave para los alaveses es que éstos tenían tierras allende el Ebro entre Nájera y los dominios astures. Este hecho hace que toda expedición musulmana contra los castillos astures debiera, forzosamente, atravesar las líneas alavesas. El año 766 Bedr avanza hacia Alava y envía gentes a explorar las intenciones de los hombres de esas comarcas (Ibn Adhari). Los alaveses tenían por toda su frontera castillos propios” Joxe Garmendia Larrañaga, “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea” /www.euskomedia.org/aunamendi.

Los Belasko derrotaron al ejército musulmán en las Conchas de Arganzón, sur de Alaba, en el 801. En el 803 los Belasko que dominaban Alaba, Tierra Estella y la comarca de Pamplona, junto con los musulmanes baskones emparentados con los reyes de Nabarra y antiguos terratenientes romanos, los Banu Casi , tomaron Tudela, contaron con tropas baskonas del norte, aliadas akitanas además de las propias, y mataron a su gobernador musulmán Mustarrif. Estos señores feudales musulmanes formaban auténticos Estados o reinos de taifas.

La venganza el emir de Córdoba no se hizo esperar, Al Hakan, retomó de nuevo Tudela y los Banu Casi le juraron fidelidad para mantener su pequeño reino en el 806. "Pamplona y los nabarros" apostaron esta vez por el rey franco Ludovico Pío para defenderse del todo poderoso emir.

El hijo da Carlomango, Ludovico, entre el 810 al 812 llegó a vivir en la misma Pamplona que controlaba con la ayuda de familias baskonas como los Belasko, favorables a los “carolingios”, por lo que son llamados “galos” en varias crónicas musulmanas. Pero otros buruzagis dominaban amplias comarcas sur pirenaicas. Los Belasko se rebelaron después contra los francos y se alzaron con Eneko Aritza, el primer rey de Nabarra, que unió de nuevo a todos buruzagis baskones (824). Pero existe una mención anterior de los Belasko que nos cuenta que Abdr ar Rahman I (Abderramán) tenía en su poder la zona al sur de Pamplona en el 781, pero fue expulsado por los nabarros en el 799 al mando de su caudillo Belasko, musulmanes que ya habían entrado en una ataque anterior en Pamplona (a la que llaman Banbaluna), siendo expulsados en el 755.

En el año 816 los Belasko, “ibn Belascot” (de “bele” cuervo y “-ko” diminutivo según K. Mitxelena), con gentes venidas de la Sakana (Alta Nabarra), Burunda (Alta Nabarra) y Alaba, derrotaron de nuevo al ejército del emir de Córdoba en el valle de Orón (río Orancilo, al sur de Miranda de Ebro) y en el desfiladero de Pancorbo, pertenecientes a Castilla Vetula (hoy Burgos) y posterior frontera del reino de Pamplona-Nabarra.

En el año 823 se dio la aceifa (del árabe "verano" por producirse los ataques en período estival) de Abd al-Rahman II (Abderramán), recordada por las crónicas musulmanas de Ibn Idhari como la “Campaña de Alaba”, donde se saqueó la Llanada alabesa, sus fortificaciones fueron destruidas y liberados los prisioneros musulmanes. En ese año 823, el cronista musulmán Ibn Idhari (s.XII-XIV), relata como pasaron las tropas musulmanas por Alaba y “acometiendo por un valle llamado Djernik (Gernika? Gernika de Alaba hoy desaparecida o de Bizkaia? pues existen dos municipios con ese nombre)” hasta llegar a “la montaña de los madjus”, “los adoradores del fuego”. Gobernando Muhammad I se repitieron los ataques o aceifas en el 855 y 856. Otras tuvieron lugar en el 863 y 865, en ésta última asolaron los hispano-musulmanes la población alabesa de Salinas de Añana.

El año 863 llegó a las fronteras alabesas un ejército de más de 20.000 jinetes debidamente entrenado y dirigido personalmente por el hijo del Dmir Muhammad I. El camino seguido debió ser el de la vía romana por la Llanada Alabesa (después Camino de Santiago). El cronista Ibn Adhari nos cuenta que los musulmanes destruyeron varias fortalezas, devastaron los campos y sembrados de las llanuras. Por el desfiladero, probablemente Pancorbo, los cristianos sufrieron una tremenda derrota en la que perecieron hasta diez y nueve condes y tres grandes alcaides (Joxe Garmendia Larrañaga).

Esa fue la frontera musulmana, pero también la visigoda, fue lo más que conquistaron los hispano-musulmanes de Baskonia y del reino nabarro. La Baskonia musulmana coincide con la goda de Leovigildo (Tomás Urzainqui “Vasconia en el siglo XI”).


Nunca controlaron los musulmanes la actual Alaba y escasamente La Rioja, liberada Rioja Alta por Sancho I Garcés a comienzos del siglo X (Ezcaray-Haro):

“Cuentas la crónicas que ese ramal montañoso que, siguiendo la dirección del Valle, se prolonga desde Logroño a Burandón (Alaba, las mencionadas Conchas de Haro) como un gran mural fue fortificado por el Rey de Nabarra don Iñigo Arista (Eneko Aritza) para impedir el avance de las huestes musulmanas. Una política que luego sería seguida al pie de la letra, e incluso potenciada, por su hijo don García (Eneko Garsea, “el joven”), razón principal por la que ese conjunto de farallones sería denominado a partir de entonces como Sierra de Nabarra”. “Ayuntamiento de San Vicente de la Sonsierra y Gobierno de La Rioja”.

El rey nabarro Eneko Garsea II (860-882, el hijo de Eneko Aritza), cerró Alaba a los musulmanes con los castillos de Zaldiaran y el de la Concha de Arganzón entre otros y no hay constancia cierta de que llegaran a Bizkaia o Gipuzkoa las huestes musulmanas.

“Del mismo modo, queda constancia de que el año 934 no había en toda esa superficie o franja de terreno conocida como Rioja Alavesa ningún poblado de cierta entidad, sino tan sólo Solares que fueron erigidos con permiso de los monarcas nabarros junto con unas tierras anejas que se dedicaban a trajines agrícolas”. “Ayuntamiento de San Vicente de la Sonsierra y Gobierno de La Rioja”.

Por tanto, el territorio alabés se vio en los siglos VIII y IX afectado por numerosas razias enviadas por los emires de Córdoba y los reinos de taifas, pero para entonces los baskones habitantes de la Llanada alabesa, contaban con una estructura militar-administrativa poderosa: un Estado propio, el reino nabarro.

En lo que respecta a la frontera entre alabeses y asturianos:

“Alabanque, Bizcai, Alaone et Urdunia, a suis reperitur semper esse possessas, sicut Pampilona, Deeius est atque Berroza.” Primera mención escrita de Alaba.

“Alaba, Bizkaia, Alaone (Aiala?) y Orduña, siempre fueron poseídas por sus moradores, al igual que Pamplona, Deio y la Berroza”, Crónica asturiana de Alfonso III (866-909), llamada también de Don Sebastián, es la primera mención escrita de Alaba (y de Bizkaia) y es muy clara en relación a la independencia de esas tierras del reino asturiano.

Las crónicas musulmanas diferencian también claramente Alaba del reino de Asturias, lo que refuerza la evidencia de su independencia.

“Es el año 759 cuando Fruela (rey de Asturias) asiste, junto al obispo de Oca, en Valpuesta, a la fundación de un convento de religiosas en San Miguel del Pedroso, en las inmediaciones de Belorado. La vieja región autrigona se halla ocupada en parte por el rey asturiano por haberla conquistado a los musulmanes. En el convento abundan los nombres vascones de las monjas que serían seguramente alavesas, vizcaínas y burevanas: Amunia, Munía, Ximena, Uma, Munoza, Sancha, Auria, Andirazo, Anderkina, Gometiza, etc. Esta región era vascona y se había conservado libre, pues se sabe que los musulmanes no dominaron permanentemente más tierra hacia occidente de Nájera.

No se sabe dónde ocurrió la rebelión de ciertos vascones alaveses cuando acude Fruela (756-768) a reprimirla. Los vence, según la Crónica de Alfonso III, y hace prisionera a una joven, la vascona Munia, de la que tiene a su hijo Alfonso, futuro rey de Asturias. Vascones rebellantes superavit atque edomuit. Muniam quandam adolescentulam ex Vaseonum praeda sibi seruari praecipiens, posteam in regali coniugio copulauit, ex qua filium Adefonsum suscepit.

Que se trata de una alavesa y de Alava se descubre cuando la misma crónica cuenta cómo el rey Alfonso el Casto, hijo de Munia, estuvo refugiado en Alava el año 785 donde los parientes de su madre, porque le habían expulsado del Reino (de Asturias). "sed praeuentus fraude Maurecati, tü sui fzlü Adefonsi maioris, de serua tamen natus, a Regno deiectus apud propinquos matris suae in Alabam commoratus est.

Este documento, nos dice tres cosas: que Munia, calificada antes de vascona, era, además, alavesa; que Alava estaba fuera del Reino asturiano, y que Alava era Vasconia, y, por tanto, su límite más occidental” Joxe Garmendia Larrañaga, “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea”.

Alfonso III el Magno, s.IX, rey de Asturias, encargó la redacción de la Crónica asturiana mencionada, estaba casado con la princesa nabarra Ximena (hija de Garsea Ximeno, hermano de Eneko Aritza), de la que tuvo un hijo, García o Garsea (“el joven” en lengua nabarra). Alfonso, según la crónica asturiana Albeldense, fue criado por Ismael y Fortún ibn Musa, hijos del gran dirigente de la marca norte musulmana el Banu Qasi Musa ibn Musa, llamado en las crónicas del Alfonso III "el tercer rey de España", pariente y aliado de los reyes de Nabarra como hemos visto.

Asturias con Alfonso III adquirió “Castilla y Territorium portucalense”, que adjuntó a Galicia, León y Asturias-Cantabria. Portugal fue conquistada desde Galicia, el nombre es la síntesis de las dos poblaciones en la desembocadura del Duero.

Asturias con Alfonso III a finales del siglo IX invadió también Alaba hasta casi la puebla de Gaste(b)iz, (que ya aparece en la reja de San Millán 1025), después convertida por el rey de Nabarra Sancho VI el Sabio en la villa de Vi(c)toria (1181), por tanto invadió el territorio alabés al Oeste del río Baias. Baias es, según Koldo Mitxelena, una deformación de “Ibaia”, es decir, de “río”. Alfonso murió destronado por sus hijos y se retiró a su palacio de Bordes para morir luego en Zamora.

La crónica asturiana detalla las tierras conquistadas por los asturianos a los sarracenos o musulmanes pero también a los nabarros: Briones (La Rioja), Alesanco (La Rioja), Revenga, Carbonarica, Abeica (Ábalos? La Rioja), Veleya de Alava (río Zadorra, Noroeste de Vitoria-Gasteiz), Cenicero (La Rioja), Amaya y Miranda (hoy Burgos, pero que perteneció a las Hermandades de Alaba desde el siglo XV) entre otras ya más alejadas de tierras nabarras.

Todas las comarcas alabesas conquistadas por el reino asturiano las resume el historiador bizkaíno A. de Mañaricua: Valdegovía (Gobiaran), Salinas de Añana, Zigoitia, Estavillo (próximo a la entonces recién repoblada Miranda de Ebro), Elorriaga, Ulibarri de Olleros, Gauna, Foz de Arganzón etc. todas al Oeste del río Bayas y de la futura Vitoria (crónica Albense), que parece era la frontera entre la tierra conquistada y la libre. En el caso de Bizkaia, sólo fue ocupado momentáneamente el Oeste enkartado, Sopuerta y Karranza según la mismo crónica asturiana.

Las campañas de Alfonso I, Fruela I, Alfonso III y su hijo Ordoño II (rey casado con la princesa Sancha de Nabarra, después esposa de Fernán González de Castilla) y la documentación que se posee, nos muestra la ocupación del reino astur del occidente alabés, siendo libre, “poseídas por su moradores”, el resto del territorio a lo que podemos llamar Alaba nuclear.

J.M. Lacarra (1971), “Estudios de la historia de Nabarra”: “No hay testimonio alguno que acredite el dominio asturiano sobre estas tierras. En las crónicas de Alfonso III se dice que Alfonso II extendió sus dominios hasta parte de la Rioja y las localidades de las Encartaciones, Sopuerta y Carranza”.


Los condes de Alaba, señores nabarros

El primer conde de Alaba documentado fue Eylon de Alaba (866), descendiente de la familia nabarra de los Belasko, y el segundo, ya bien documentado, fue Bela Jiménez (882), por tanto Alaba estaba integrada en el reino nabarro desde su génesis y recuperará las tierras que le conquistaran los asturianos en los siglos X-XI. En la Crónica Albeldense, escrita en 883, se alude dos veces al “comes in Alava”.

Era conde de Alaba Munio Vélaz en el año 919, probablemente miembro de una familia autóctona: “Aparece como conde de Alava Monnio Vigilazi (Munio Velaz) en la escritura de Valpuesta otorgada el 18 de mayo de 918. Parece ser hijo del conde Vela Semenonis, defensor de Cellorigo. Este Munio es, probablemente, el Momi, Conde de Vizcaya, que figura en la primera genealogía de Meyá y casado con Doña Belasquita, hija de Sancho I Garcés de Navarra”. Joxe Garmendia Larrañaga. Por tanto, puede que con este conde Bizkaia y Alaba estuvieran unidas dentro de la administración por tenencias del reino nabarro.

A Munio Vélaz le siguió Alvaro Herremálliz en el 931, ya sólo conde de Alaba y bien relacionado con la corte del rey nabarro Jimeno Garcés, y, por último, Fernán González (932-970), conde consorte en Alaba, al estar casado con una infanta de nabarra, lo que le daba un fuerte aliado frente al rey leonés. Fernán que era conde de los entonces pequeños condados que acabaron conformando la fronteriza Castilla, se casó en el 932 con una hija de Sancho Garcés I, Sancha, a la que su padre había dado en dote el condado de Alaba sin desgajarlo del reino (“la potestas” o usufructo y no el “imperium” o dominio) y anteriormente casada a su vez con Ordoño II de Asturias.

Fernán González consiguió la independencia de León en el 950, pero el condado alabés siguió siendo Nabarra, que jugaba a desmembrar el reino leonés. Como dice le refranero castellano: “Castilla es un pequeño rincón que tiene Atapuerca como mojón”, el mojón entre Nabarra y Castilla-León es conocido como el Olmo de Burgos (Olmo de Atapuerca).

“(Sancha) Era viuda de Ordoño II con quien había casado en 923 e hija de los reyes de Pamplona Don Sancho I Garcés y doña Toda. Se ignora la fecha de su matrimonio con Alvaro Harrameliz que ya figuraba en 923 como simple testigo de una escritura de donación a Santa Colomba por Ordoño II de León. Debió casarse probablemente a poco de quedar viuda cuando solo llevaba meses de casada. En 929 tenía Alvaro el castillo de Lantarón, cerca de Sobrón, hoy tierra alavesa, pero no entonces, según se refiere en donación de Pando, en Mena o Carranza. A partir de este casamiento comienza a figurar como Conde de Alava bajo el rey de Pamplona. No se sabe cómo pasó el condado alavés de los Velas a Sancha y Alvaro. Según parece del contexto de los hechos, o hubo una suplantación de Vela Muñoz, hijo de Munio Vela y nieto de Vela Jiménez, o el condado no era hereditario sino que se hacía el nombramiento en la Corte de Pamplona”. Joxe Garmendia Larrañaga “Euskal Herriko Hezkuntzaren Historiarako Dokumentazio Gunea” /www.euskomedia.org/aunamendi.

Sancho III el Mayor (1004-35), estaba casado con Munia de Castilla (hermana del conde castellano), separó Alaba de Castilla de nuevo al darle a su hijo Fernando I el condado de Castilla y al conde Munio González el de Alaba (1030-1043); algunos historiadores españoles han querido ver más de lo que hay en esta política Nabarra, olvidándose de que el viejo reino está en su plenitud y que era él el que manda entonces entre los reinos cristianos de la Península Ibérica, siendo Castilla un incipiente y pequeño condado, como tantos otros en la época, y unido por Fernán Gónzalez.

Bajo soberanía nabarra, tenemos al frente del gobierno de Alaba a Munio González, entre 1030 y 1043, que tenía título de conde, del que carece su sucesor Fortún Iñiguez. La tenencia de éste sobre Alaba fue muy breve, pues en 1045 figuraba al frente de la misma el conde Munio Muñoz, probablemente muerto en 1054 luchando en la batalla de Atapuerca entre el rey nabarro García IV el de Nájera y su hermano Fernando, el cual había heredado el condado de Castilla de su madre como hemos dicho, salvo la parte euskaldun o nabarro parlante de las tierras castellanas que quedó dentro del reino, por lo que la disputa entre hermanos quedó servida.

Los condes alabeses eran elegidos por los reyes nabarros, sin que fuera un título hereditario como ocurría en general con el resto de las tenencias (entre 1040-1083, se suceden 7 condes alabeses), marcado además el condado alabés por el hecho de ser tierras gobernadas por condes integrados en los linajes más cercanos a los reyes pamploneses, como tierras fronterizas a vigilar especialmente.

Con Sancho VI el Sabio de Nabarra, la familia Ladrón quedó desplazada del frente del condado al prescindir el rey nabarro de los servicios de Vela Ladrón, hijo de Juan Velaz (tenente de Malvecín o Malmasín, Arrigorriaga –Bizkaia-), en 1179. Sancho trataba de imponer el sistema de tenencias, con tenentes o gobernadores fácilmente sustituibles por el rey: Diego López (1181-1182), Iñigo Oriz (1184-1188), Pedro Ladrón en 1194 y Lope Sánchez en 1195. Siendo en este periodo Alaba y Gipuzkoa una tenencia conjunta.

Sancho VI el Sabio de Nabarra creó las tenencias de alabesas de Zaitegi (1188), Arluzea (1181), Salinas de Burandón (Conchas de Haro) o Portilla, para un mejor control del territorio y de las vías comerciales, fundó villas como la de Vitoria-Gasteiz (1181), Antoñana, Guardia de Nabarra (hoy Laguardia), Bernedo o Santa Cruz de Kanpezo. La mayoría de los fueros de las villas se basan en el fuero dado a los francos de Jaca de 1063, por el rey de Nabarra Sancho Ramiro (línea aragonesa), y en el también nabarro de Logroño de 1095.

En las leyendas alabesas se mantiene el origen nabarro de esas tierras, así la casa familiar de los López de Larrea, señores de Lazarraga y una de las familias más poderosas de la Nabarra Occidental medieval, remontan su linaje a la donación de tierras en Barrundia (Alaba) del primer rey de Nabarra, Enero Aritza en el siglo IX (cosa históricamente posible como hemos visto); un descendiente de este linaje, Juan Pérez de Lazarraga, será uno de los primeros novelistas en euskara según el libro descubierto en el 2004 y donde aparece por primera vez la voz “Euskal Herria”.

“anchinaco liburuetan
çeñetan ditut eçautu
eusquel erriau nola eben
erregue batec pobladu”.
(fol. 18 vlto.)


Conclusión sobre el origen de Alaba.

Durante los siglos VIII-IX el topónimo Alaba puede identificarse, según el historiador J.A. García de Cortázar, con las tierras de la Llanada alabesa, concretamente al norte y este de Vitoria-Gasteiz, coincidiendo, aproximadamente, con la mitad oriental de la denominada «Alaba nuclear».

Tal y como relata César González Mínguez, según aparece descrita en ese documento o cartulario conocido como la “Reja de San Millán” o “Ferro de Alava” del monasterio de San Millán de la Cogolla de 1025, y que, con pequeñas modificaciones, viene a coincidir con los límites que un documento de 1258 especifica para la Cofradía de Arriaga, nos habla de 4.280 fuegos o casas en Alaba, lo que por 5 habitantes aproximados de media, darían unos 21.400 habitantes.

La Cofradía de Arriaga era la unión de las grandes familias alabesas: “Las Juntas Generales de los cofrades se celebraban en el campo de Arriaga (actual parque de Arriaga en Vitoria-Gasteiz, dentro del cual se encuentra la ermita de San Juan de Arriaga, en memoria de aquellas). En estas Juntas se elegía al señor de la Cofradía, se impartía justicia y se trataban los problemas que les concernían como grupo. En definitiva, esta institución refleja la capacidad de autogobierno de una parte del territorio alavés durante la Edad Media. La Cofradía tenía un carácter eminentemente nobiliar, como se constata al repasar la condición social de los cofrades, entre los que hay miembros de la alta nobleza (ricos omes), alto clero (obispo de Calahorra) y baja nobleza (infanzones, caballeros o escuderos). Todos ellos disponían de inmunidad fiscal (hidalguía) que les eximía de pagar pechos o tributos y servicios. Micaela Portilla estudió a estos cofrades, entre los que encontramos a Guevaras, Haros, Mendozas, Hurtado de Mendozas, Velascos, Salazares, Ayalas...” Joxe Garmendia.

La primera vez que se menciona el nombre concreto y la institución de la Cofradía de Arriaga de forma nítida es en un documento de fecha bastante tardía, de 1258. En las crónicas reales puede intuirse su existencia para fechas anteriores, concretamente para los tiempos de los monarcas nabarros Sancho VI el Sabio y su hijo Sanco VII el Fuerte (finales del XII). No obstante, podemos retrotraernos, cuando menos, al año 1060, también dentro del reino de Nabarra. En esa fecha unos barones de Alaba otorgaron su consentimiento para que el monasterio de Huhula, próximo a Salvatierra, se anexionara al de San Juan de la Peña (cerca de Jaca, Aragón pero dentro del reino nabarro entonces). Este documento nos informa de la existencia de una agrupación de señores que bien podría ser el embrión de la Cofradía de Arriaga.

A esta Alaba nuclear se iría sumando una Alaba periférica, constituida por la Tierra de Aiala, más las tierras autrigonas situadas al oeste del río Bayas y reconquistadas desde el siglo X por Nabarra, donde los señores alabeses tomaron parte muy activa (el reino nabarro llegó hasta la bahía de Santander y el Olmo de Burgos, Atapuerca), Rioja alabesa que formaba parte de la Sonsierra nabarra invadida en 1460 e incorporada a Alaba, así como Kanpezo y tierras de Bernedo (montaña alabesa) que se invadieron por las mismas fechas.

En la lucha para defender la Nabarra Occidental, la villa fortificada de Vitoria-Gasteiz al mando del Martín Ttipia, padeció 9 meses de asedio hasta que el hambre hizo presencia, Trebiño y su castillo se resistió 4 años a los castellanos, así como la fortaleza de Portilla cambiada después por Miranda según el historiado coetáneo Rodríguez de Rada.

Los castellanos no consiguieron tomar el castillo trebiñés, pero su difícil defensa rodeado de territorio castellano, hizo que el rey nabarro Sancho VII el Fuerte pidiera un trueque por la fortaleza de Inzura en las Ameskoas (hoy Alta Nabarra). El Señorío de Trebiño fue fundado en el siglo XI por los reyes de Nabarra, y Sancho el Sabio le dio la carta de villa en el 1151, siendo Sancho VII el Fuerte el que mandó construir el castillo ahora destruido, su nombre anterior era el de Uda . Desde entonces Trebiño quedó fuera de Alaba, castigado por la defensa de su nabarridad.

La estoica fortaleza nabarra de Portilla resistente a la invasión castellana, aparece en el escudo de Alaba, remarcando que Alaba era la “portilla” o “puerta” al reino nabarro.






LA NOBLEZA UNIVERSAL Y LA PALABRA DE VASCO

LA NOBLEZA UNIVERSAL Y LA PALABRA DE VASCO
Aitzol Altuna Enzunza




“El Fuero contiene la parte sustancial y permanente, que no cambia con el tiempo ni las circunstancias, como la defensa del ciudadano con instituciones que les protegen ante las autoridades arbitrarias” Bernardo Estornés Lasa.


Los Fueros no son más que las leyes consuetudinarias basadas en la costumbre como fuente principal de derecho que nos dimos los baskones para nuestra convivencia y que terminaron de desarrollarse bajo el amparo del Estado baskón o reino de Nabarra, es el conocido como derecho pirenaico, que bien se puede llamar nabarro. El rey García en el año 860 concedió el fuero que reconocía la titularidad de las Bardenas reales al valle del Ronkal. Sancho III “el Mayor” otorgó el fuero de villa a Nájera a principios del siglo XI. Poco a poco se fueron escribiendo creando el armazón del Fuero General que estaría completado con Sancho VI el Sabio en la segunda parte del siglo XII.

El uso y la costumbre como fuente principal del derecho es la característica esencial que distingue al Derecho Pirenaico o Fueros “frente” a la ley. Tal y como explica Adrián Celaya Ibarra (Barakaldo 1917- Bilbao 2015) ex catedrático de Derecho Foral en la universidad de Deusto en su libro “Derecho foral y Autonómico vasco”: “Fuero no equivale a ley, porque lo característico del Fuero es precisamente que no es ley creada por un legislador prepotente, ni siquiera impuesta por una mayoría ocasional, sino norma que nace de repetidas experiencias de ámbito popular”.

La igualdad ante la ley que tendrán todos los baskones o nabarros en la Alta Edad Media, se irá deteriorando con la entrada del modelo feudal desde Francia y España, el cual diferencia entre la nobleza y los plebeyos, gentes con derechos o sin ellos. Incluso en la Carta Magna inglesa de 1215 queda muy patente los diferentes derechos de unos y otros, así en sus artículos 21 y 22 dice en latín: “Los duques y barones serán multados únicamente por sus pares y en proporción a la gravedad del delito” y “Toda multa impuesta sobre bienes temporales de un clérigo ordenado se calculará con arreglo a los mismos principios, excluido el valor del beneficio eclesiástico”.

Es así como con la entrada de las familias de origen francés a la corona baskona (s. XIII en adelante), los reyes de Nabarra fueron otorgando títulos de nobleza a individuos concretos o lugares estratégicos por los servicios prestados como a los habitantes de los valles del Baztan (1440), Aezkoa, Ronkal y Salazar en el siglo XIV. Finalmente, todos los alto y bajo nabarros recibieron el privilegio de nobleza universal en los siglos XIV y XV.

En la Nabarra Occidental invadida por Castilla en 1200 ocurrirá otro tanto. Adrián Celaya en otro libro, “Aforados y no aforados de Bizkaia”, comenta que: “En todo lo que afecta al derecho público, los vizcaínos eran iguales, y el derecho más transcendental en esta materia era el derecho de hidalguía, refutado por el Fuero (1526) en su ley XVI del título I con carácter muy general pues afirma que “todos los naturales, vecinos e moradores de dicho Señorío de Vizcaya, Tierra Llana, villas, ciudad, Encartaciones é Durangueses eran notorios hijosdalgos é gozaban de todos los privilegios de homes hijosdalgo”. Ya en el año 1394 la "Hermandad de Bizkaia" declaró a todos los bizkaínos hijodalgos, lo mismo que Gipuzkoa tres años después (1397).

La defensa de las provincias corría a cargo de los naturales, éste también era un elemento importante para conseguir la nobleza universal al ser los labriegos soldados en tiempos de guerra. Hidalgo o “hijosdalgo” significa literalmente “hijo de alguien ilustre”, era una condición honorífica y hereditaria ligada a una posición intermedia en la escala social, situada entre el pueblo llano y la aristocracia; también se los denomina “infanzones”, como los famosos Infanzones de Nabarra o de Obanos.

El medievalista y jesuita burgalés Gonzalo Martínez Díez (1924-2015), demostró en sus trabajos que la mayoría social de Gipuzkoa y Bizkaia del siglo XIII era “hidalga”, incluidos los villanos o habitantes de las villas. La nobleza universal de los vascos es más cierta en esos siglos, al haber más labradores libres "no collazos" (labradores que sirven a otro o a un señor por un sustento) considerándoseles "infanzones".

Con ello, todos los bizkainos, gipuzkoanos y alabeses podía acceder a cualquier cargo público (también en Castilla-España), podían ser mandos militares, no tenían levas forzosas (en teoría, pero la Diputación y las villas sí las mandaban tras petición de la monarquía castellana), no podían ser torturados (con la excepción del tribunal de la Inquisición al ser religioso, lo que explica en parte el tema de la brujería en nuestro país), no podían ser cargados con impuestos arbitrarios etc. Es lo que se ha conocido como “hidalguía universal” que equivalía a ser iguales ante los Fueros o Leyes consuetidinarias. Tras la conquista de Alta Nabarra (1512), sus habitantes mantendrán también la condición de hijosdalgo.

Así se daba la imagen curiosa de ver a reyes de Castilla y luego de España, jurar los Fueros junto a estos “nobles” vascos, que eran poco más que pastores, carpinteros, marineros o ferrones. Hecho que ha marcado, sin duda, la forma de ser del Pueblo vasco.

En la Nabarra continental invadida también a finales del siglo XII por Inglaterra-Aquitania, los habitantes de Zuberoa eran también nobles, tal y como lo escribieron en su Fuero de 1520 ante la llegada de nuevos imperialistas en el siglo XV, los franceses: “Por tradición se conservada y observada desde tiempos inmemoriales, todos los nativos y habitantes de Zuberoa son francos y de franca condición, sin mancha de servidumbre: y nadie puede hacer leva de las gentes que moren en dicha tierra ni exigir ninguna prestación personal ni serna de los dichos moradores ni habitantes ni de ninguno de ellos”. Ocurría de manera similar con los habitantes de Lapurdi y más en Baja Nabarra que aún era libre en esa época y donde el derecho pirenaico del que emanan los Fueros seguía en su plenitud.

Hubo un ferviente empeño para que no se dieran títulos de nobleza entre los naturales, aunque miembros de las poderosas familias vascas lo alcanzaran por servicios a la corona española y francesa. También en el reino propio o corona de Nabarra, existían 12 grandes familias hasta la invasión de 1512, tal y como se recoge en el Libro de Armería del Reino. Todo ello, por supuesto, no es óbice para que hubiera diferencias sociales en base a distinta capacidad económica como ocurre en la actualidad en todo el mundo.

La nobleza universal del vasco es un concepto que se mantenía todavía en documentos oficiales hasta el siglo XVIII y XIX. Por ejemplo, en las Ordenanzas de Bilbao de 1797 se dice: “Por ser importantes que los que han de elegir sepan las cualidades que ha de haber en los que han de ser Electos para gobernar República de tanto lustre, y Nobleza como esta Villa. Ordenaron, que tales tengan veinte y cinco años cumplidos, y mil ducados de hacienda, y de allí arriba; y que sean Hijos-Dalgo; limpios de toda mala raza, de Moros, Judíos nuevamente convertidos, y Penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición”.

La condición de “cristiano viejo” en España o “limpieza de sangre”, se implantó por la corona española en el siglo XV hasta prácticamente el siglo XIX a todos los aspirantes a ocupar cargos administrativos o del ejército. Al ser las tierras Nabarras mayoritariamente libres de la invasión musulmana y totalmente en el caso de la Nabarra Occidental, era relativamente fácil probarlo y conseguir el documento acreditativo. En el sur del país, en la magnífica catedral de Tudela, aún se conserva “la manta” con la lista de los judíos y musulmanes que se cristianizaron (a partir de 1119), de donde viene la expresión “tirar de la manta” o demostrar que los antepasados de una familia cristiana eran en realidad judíos o musulmanes conversos.

La hidalguía universal implicaba también una cuestión nada secundaria, todos los “bizkaínos”, entendiendo como tales a los euskaldunes de cualquier región del Estado de Nabarra fracturado en diferentes territorios pero donde se mantuvieron sus Leyes consuetudinarias, debían de ser juzgados por su Fuero en cualquier parte del imperio español o francés.

Francisco del Canto escribía sobre el señorío de Bizkaia en 1575 en Medina del Campo al Emperador Carlos V de Gante en el documento llamado “El Fuero y Privilegios, franquezas y libertades (1526) de los caualleros hijos dalgo del Señorío de Vizcaya” donde explicaba:  “Otrosí dijeron: Que habían de Fuero y establecían por ley, que por cuanto los vizcaínos son libertados y exentos y privilegiados de su Alteza... y por ser la tierra de trato, y la, gente dada a pleito, y toda tierra de ella troncal y privilegiada, y tal que casi todos sus pleitos se pueden determinar por este su Fuero; (…) Por ende, que ordenaban y ordenaron que ningún juez que resida en Vizcaya ni en la dicha Corte y Chancillería, ni en el Consejo real de su Alteza, ni en otro cualquiera, en los pleitos que ante ellos fueren de entre los vizcaínos sentencien, determinen ni libren por otras Leyes ni Ordenanzas algunas, salvo por las leyes de este Fuero de Vizcaya, los que por ellas se puedan determinar. Y los que por ellas no se pudieren determinar” (García-Gallo “Antología de fuentes del antiguo Derecho”).

Los Fueros estaban por encima incluso de las sentencias legales del rey castellano, como así ocurría en el reino de Nabarra al ser una corona “pactista” con la vieja sentencia de “leyes antes que reyes” (para más información https://lehoinabarra.blogspot.com.es/2014/07/leyes-antes-que-reyes.html):


La nobleza conllevaba la "validez de la palabra dada", la famosa palabra de vasco, siempre que se realizase en los lugares convenidos por dos testigos. Servía para retirar una acusación penal leve y cualquier sentencia se suspendía si se daba fianza o se señalaba fiadores; muchas veces bastaba con la palabra del acusado. En el fuero de la tenencia de Durango, por ejemplo, se dice así: "ninguno no sea osado de entrar en la huerta agena, nin llebar hortaliza ninguna agena, et qualquiere que lo hiciere peche 80 mrs (maravedíes) al dueño, et quatro mrs al ortelano, et si el tal fechor negare, jure a la puerta de San Vicente de Yurreta (…)"

LIBRO: DESMONTANDO LA VASCONIZACIÓN TARDÍA (A LA VENTA EN AMAZON 10 EUROS)

 Aitzol Altuna Enzunza




1. INTRODUCCIÓN A LA HIPÓTESIS Y AL DOCUMENTAL
2. HACE 400 AÑOS DE LA PRIMERA HIPÓTESIS DE UNA VASCONIZACIÓN TARDÍA
3. LA HIPOTESIS DE UNA VASCONIZACIÓN TARDÍA EN EL SIGLO XX
4. LA HIPOTESIS DE LA VASCONIZACIÓN TARDÍA, NUEVA VERSIÓN EN EL SIGLO XXI
5. EL CELTISMO EN LA HIPÓTESIS DE LA BASKONIZACIÓN TARDÍA
6. LAS PRIMERAS PALABRAS EN EUSKERA CONTRADICEN LA HIPÓTESIS DE LA “BASKONIZACIÓN TARDÍA”
7. ¿CUÁL ES LA PALABRA ESCRITA EN EUSKERA MÁS ANTIGUA?
8. IRUÑA DE OKA, LA CIUDAD ROMANA DE VELEIA
9. LOS NOMBRES DE LOS PUEBLOS PRERROMANOS DE BASKONIA Y SU IDIOMA
10. LA ARQUEOLOGÍA DESMONTA LA HIPÓTESIS DE LA BASKONIZACIÓN TARDÍA
11. LA SIDERURGIA ALTO MEDIEVAL Y EL HORNO VASCO
12. LA ESVÁSTICA Y EL LAUBURU NO SON CELTAS
13. LO QUE NO ES CELTA EN NUESTRA TOPONIMIA
14. EL ENIGMA DE LOS MAIRUBARATZ, UNA EXPLICACIÓN
15. GÉNESIS DE LA NACIÓN VASCA o NABARRA
16. LA TEMPRANA BASKONIZACIÓN
17. LOS BASKONES DOMINARON A LOS GODOS UNA Y OTRA VEZ

</

ANDORRA y EL REINO DE NABARRA

ANDORRA y EL REINO DE NABARRA
Aitzol Altuna Enzunza

En el pequeño Estado pirenaico de Andorra se habló euskera hasta al menos el siglo XIII, según asegura J. Corominas (Barcelona 1905-1997), el principal y más refutado filólogo sobre esta cuestión: “los nombres de parentesco vasco en el Alto Aragón y en el noroeste de Cataluña se encuentran en masa. Nos dedicaremos a estas comarcas: Ribagorza, Valle de Arán, Pallars, Alto Urgell, Andorra y Cerdaña. En ellas y en Aragón esos nombres (vascos) aparecen en masas tan grandes que ello nos da una sensación de gran seguridad y nos aporta elementos de comparación lo bastante numerosos para quitarnos a menudo todas las dudas”.

Andorra era desde ese el siglo XIII un protectorado de los condes de Foix junto al obispo de Urgell mediante "pareage". En 1278 se ratificó el protectorado compartido, firmaron el mismo el conde de Foix y vizconde del Bearne Roger Bernard III y el conde de Urgell Pedro d ´Urtx. En 1282 el Papa Martín IV emitió una bula de conformidad.

Andorra compartió jefe de Estado con los nabarros al llegar los condes de Foix mediante matrimonio a la corona Nabarra en el siglo XV. Francisco Febo I (1479-1483) era rey de Nabarra, vizconde de Bearne y copríncipe Andorra, Estados igualmente independientes. Enrique III de Nabarra accedió a la corona baskona por su madre Juana III de Albret o Labrit en 1562, pero tras la muerte de una serie de reyes Francia, en 1585 Enrique accedió por vía paterna a la corona Francesa al ser hijo del conde de Vendome, Antonio de  Bourbón. Enrique III de Nabarra era hugonote como su madre y le obligaron a adjurar de su fe y pasarse al catolicismo, de ahí la frase que se le atribuye de “París bien vale una misa”. En el caso de Andorra, la autoridad en la práctica seguía en manos del cercano Obispo del Urgell, por lo que el pequeño Estado mantenían su independencia como lo hacían Bearne y Baja Nabarra.

Enrique III de Nabarra “el bearnés” (Pau 1553-Paris 1610), era apodado en el reino galo “el Grande”, “el buen rey” y “el nabarro”. El testamento de Enrique III de Nabarra y IV de Francia está en los archivos de Versalles. En su testamento, el bearnés deja bien claro que el reino de Nabarra es de sus mayores por vía materna, yendo la sucesión legítima a Isabel de Albret y Foix, hermana de su abuelo el euskaldún Enrique II “el sangüesino”.

El Manifiesto del rey Enrique III de Nabarra y IV de Francia en el año 1607, según el documento del Parlament de Paris A.N. Registre X1A-8646 Fº 43, dice: “(…) por nuestras cartas patentes del 13 de abril de 1590 hemos ordenado que nuestro dominio antiguo tanto de nuestro reino de Nabarra, soberanía de Bearne y de Donezan, país bajo de Flandes que nuestros ducados, condados, vizcondados, tierras y señorías enclavadas en este reino fuese y PERMANECIESE DESUNIDO, distraído y separado de nuestra corona de Francia sin poder entrar comprendido ni mezclado si no es ordenado más tarde (...)”.

El día 19 de septiembre del año 1610, Louis Bourbon XIII de Francia -hijo Enrique III-, educado en la Corte francesa por el cardenal Richelieu, declaró públicamente en los parlamentos de Nabarra y Bearne su negativa incuestionable e irrefutable, de aceptar el rango de príncipe de Biana. Dicho acto, le hizo perder a él y sus descendientes, el derecho a ser monarcas de Nabarra.

Es así como es mismo año Luis XIII emitió el llamado Edicto de Unión, el cual en realidad no fue aplicado de facto hasta 1620 y sólo gracias al ejército francés: “(...) por este Edicto, perpetuo e irrevocable, unimos e incorporamos dicha corona y país de Nabarra y nuestro país y soberanía de Bearne, Andorra y Donezan, y tierras que de ellos dependen y que han acostumbrado de pertenecer en nuestra corona y dominio de Francia (...)”. El 15 de Octubre de 1620 Luis XIII, rey de Francia (no le corresponde la corona de Nabarra), ayudado por el cardenal Berulle, entró con su ejército en Pau donde se reunían las cortes del Bearne para proclamar la unión a la corona francesa de la corona nabarra y del vizcondado de Bearne.

Los Estados de Nabarra (las Cortes) que se reunían en Donapaleu en Baja Nabarra, rechazaron el Edicto, pero fueron incapaces de hacer frente al poderoso ejército francés. En 1621 en el debate de los Estados de Bearne, acordó por unanimidad declarar “traidores a la patria” a todos los que aceptarán el Edicto de Unión con Francia. Por tanto, ningún nabarro ni bearnés tienen a los borbones como reyes, pues este es un acto de alta traición al Estado baskón de Nabarra, según dictó nuestra jefatura de Estado.

La actual bandera de Andorra tiene todavía en su escudo el de Foix y las vacas del Bearne junto con la bandera aragonesa-catalana y la mitra y báculo del obispado de la Seu de Urgell, siendo copríncipes el obispo de la Seu de Urgell y el Presidente de la República francesa como "señor de Foix", pero que lo es cuando usa los derechos usurpados mediante la ocupación armada del reino de Nabarra y vizcondado de Beárn, los únicos herederos legítimos de los condes de Foix.

Andorra cuenta con menos de 65.000 habitantes. Su Constitución, aprobada en referéndum en 1993, es una actualización del derecho pirenaico que sigue por tanto en pleno vigor y en su máxima expresión como ley de un Estado independiente como lo era en Nabarra y de donde vienen nuestros Fueros.

Tras esta breve explicación, es curioso ver el miedo que tienen los historiadores españoles al reino de Nabarra, observen la diferencia con la Widipedia escrita en francés, inglés o en catalán sobre este pasaje de la historia de Andorra (y de la nuestra) y el ocultamiento o el eufemismo común sobre el Edicto de 1610, donde la acción armada de la toma de los parlamentos de Nabarra y Bearne ni se menciona.

Wikipedia en castellano: “En 1610, el conde de Foix Enrique II (sic., evitando así decir que era Enrique III de Nabarra, Estado soberano frente al condado de Foix subordinado a Francia y por tanto un título de rango inferior) asume la corona francesa y, desde entonces, los jefes de Estado serán el Obispo de Urgel y el Rey de Francia, en la actualidad, el Presidente de la República Francesa”.

La Wikipedia en francés sí dice que era Enrique de Nabarra y copríncipe de Andorra: “Les années passant, le titre fut transmis aux rois du royaume de Navarre puis au roi de France Henri IV de France. Un édit établit le chef de l'État français et l’évêque d’Urgell comme co-princes de l’Andorre en 1607”. 

El texto de la Wikipedia inglés sobre estos hechos es similar: “Over the years the title passed to the kings of Navarre, and after Henry of Navarre became King Henry IV of France he issued an edict (1607) that established the head of the French state and the Bishop of Urgell as co-princes of Andorra.” (Con los años el título pasó a los reyes de Nabarra, y después de que Enrique de Nabarra se convirtiera en el rey Enrique IV de Francia, publicó un decreto (1607) que estableció al jefe del estado francés y al obispo de Urgell como co-príncipes de Andorra).

En la wikipedia en Catalán: “Els andorrans continuaren prestant homenatge i pagant els tributs de vassallatge als successors dels comtes de Foix, els prínceps de Borbó, titulars de Navarra, els quals mai no deixaren d'incloure Andorra entre els països sotmesos a llur sobirania. Després, els drets de la casa de Foix passaren a la corona francesa, i per tant el rei de França esdevingué el copríncep d'Andorra” (Los andorranos continuaron prestando homenaje y pagando los tributos de vasallaje a los sucesores de los condes de Foix, los príncipes de Borbón, titulares de Nabarra, los cuales nunca dejaron de incluir Andorra entre los países sometidos a su soberanía. Después, los derechos de la casa de Foix pasaron a la corona francesa, y por lo tanto el rey de Francia se convirtió en el copríncipe de Andorra).

No es menos significativo y muy triste el desconocimiento de nuestra historia y de las leyes o cultura común andorrana-nabarra en la versión en euskera de la Wikipedia, donde nada se dice al respecto (por otra parte, es la peor entrada documental de todas, las cuales son muy parecidas entre sí), haciendo además una comparación de Andorra con Gipuzkoa que parece más propia de un bilbaíno del centro del Botxo (https://eu.wikipedia.org/wiki/Andorra):

"Andorra edo Andorrako Printzerria ekialdeko Pirinioetan kokatutako herrialde txikia da: ia 468 km² ditu hain zuzen, Gipuzkoaren laurdena, gutxi gorabehera" (Andorra o Principado de Andorra es un pequeño territorio situado en el Este de los Pirineos: tiene casi 468 km², más o menos la cuarta parte de Gipuzkoa).

Es incluso peor la entrada sobre la historia de Andorra en euskera (https://eu.wikipedia.org/wiki/Andorrako_historia) que también ignora todo lo mencionado y se limita a decir que:

"XIII. mendetik hasita (1278), Foixko kondea (gero Frantziako erregea, eta azkenik errepublikako lehendakaria) eta Urgellgo Apezpikua izan dira Andorrako printzekideak edo estatuburuak" (Desde el siglo XIII -1278-, el conde de Foix -luego el rey de Francia y finalmente el presidente de la República- junto con el el obispo de Urgell, eran los copríncipes de Andorra o jefes de Estado).

Nada sobre la corona de Nabarra ni sobre Enrique III. Ni siquiera los que escriben la Wikipedia en euskera son capaces de reconocer un "Batzarre" o Concejo del derecho pirenaico: "Barne arazoen ardura aukeratutako kontseilu nagusi baten esku uzten zen" (Se dejaba la responsabilidad de los problemas internos en manos de un electo Concejo supremo). 

Cuanta razón tenía Juan Iturralde y Suit (Pamplona 1840-1909 Barcelona), fundador de la Asociación Euskara de Nabarra cuando decía que: “un Pueblo que a sí mismo se ignora, es como si no existiera” y si uno mismo no conoce ni reivindica su historia menos lo van a hacer los demás.

SOBRE LA LEYENDA DEL PRIMER SEÑOR DE BIZKAIA

SOBRE LA LEYENDA DEL PRIMER SEÑOR DE BIZKAIA
Aitzol Altuna Enzunza



El Catedrático, arqueólogo, historiador y académico de número de la Real Academia de la Historia de España, Martín Almagro Gorbea (Barcelona 1946), al ingresar como miembro de número en la Real Academia de Doctores de España (RADE), ha leído un discurso bastante extraño (por ser prudente), que lleva por título “Las raíces celtas de la literatura castellana”. En él afirma el barcelonés que mediante la transmisión oral, la cultura celtíbera 1.500 años después de su desaparición "Su influencia es evidente en libros de caballerías que inspiraron la obra máxima de nuestra literatura, Don Quijote de la Mancha, cuyas remotas raíces celtas tantas veces pasan desapercibidas".

En lo que respecta a los vascos, hace una afirmación también extraña, “Diversos relatos histórico-míticos sobre el origen de los señores de Vizcaya confirman el profundo carácter celta del País Vasco, que conservó hasta la Alta Edad Media la tradición épico-histórica hispano-celta, como evidencian los protagonistas, la trama y numerosos detalles, según ha explicado el nuevo académico de la RADE. Del personaje heroico histórico-mítico, fundador de una dinastía y de un pequeño Estado existen varias versiones, como Froom, Juan Zuria o Diego López, Señor de Vizcaya, quienes, en su época, serían considerados como un rikx o rey celta, pues se asocian a ritos de entronización real relacionados con el Árbol de Guernica, característicos de la ideología y la religión celtas”.

¿Qué podemos decir al Sr. Almagro sobre la leyenda de Jaun Zuria? La leyenda es tardía, bajo medieval y no alto medieval (del siglo XIV), por tanto tiene relación con el más que posible contacto entre baskones del ducado independiente de Baskonia de la comarca de Bizkaia con vikingos o gentes de Escocia y el árbol Malato (no el árbol de Gernika), de ahí una remota y rebuscada conexión con el mundo celta por lo que el Sr. Almagro parece que ha superado en imaginación al mito original.

La leyenda de un primer señor de Bizkaia al que llamaron Juan Zuria (el Señor Blanco) sitúa a este caballero en el siglo IX como hijo de un normando. La leyenda es recogida por primera vez por el literato Pedro de Alfonso (1288-1346), Conde de Barcelós, en su libro "Nobiliario de Linajes" ('Livro das Linhagens'), el cual era hijo bastardo del rey Dionis de Portugal así como amigo de la casa López de Haro. Por tanto, la leyenda aparece escrita más de tres siglos después de los supuestos sucesos. Según el historiador Andrés de Mañaricúa, el Conde de Barcelós conoció la leyenda cuando fue desterrado a Castilla donde se hizo amigo de don Juan Núñez de Lara, Señor de Bizkaia tras su matrimonio con doña María Díaz de Haro. 

Las siguientes dos versiones de la leyenda son del primer historiador bizkaíno, el banderizo muñatón Lope García de Salazar en "Crónicas de Vizcaya" del año 1454, por tanto conocedor de lo escrito por el Conde de Barcelós. El propio banderizo García Salazar escribe después una tercera versión de la leyenda de “Jaun Zuria” en su obra "Bienandanzas e Fortunas" (1471).

Según explica el euskaltzain Juan Manuel Etxebarria Ayesta, la primera versión, la del Conde Barcelós, dice: "Biscaya fue Señorio aparte antes que huviesen Reyes de Castilla i después estuvo sin Señor. Avia en Asturias el conde don Moniño, que vexando a aquella tierra le obligó a pagarle cada año una vaca, un buey i un cavallo blancos. Poco después deste acuerdo llegó allí, una nave, en que venía un hombre bueno, hermano del rey de Inglaterra, expulso de allá; y se llamava From: traía consigo a Fortun Froes su hijo”.

Por su parte, García Salazar en "Crónicas de Vizcaya" introduce, un siglo, después muchos más detalles, algunos contradictorios:"Una hija legítima del Rey de Escocia arribó en Mundaca en unas naos y vinieron con ella muchos hombres y mujeres...y aquí [en Mundaca] se dice que esta doncella se preñó, y que [por eso] la dejó en destierro su padre, y que la dejaron en Mundaca aquellas gentes que con ella vinieron y que se tornaron para Escocia con sus naos salvo algunos que quedaron con ella" (…) "Que cuando el [rey] de Escocia padre de esta doncella murió (que fincó un su hijo por rey) [hizo rey a su hijo] y que [por] esto su hermana no quiso quedar[se] en el reino y que tomó aquellas naos...y que arribó allí en Mundaca...y que las naos se tornaron para Escocia y la infanta con las más de las gentes se quedó allí [en Mundaca] y que hicieron alli su puebla. Y que estando allí...durmió con ella en sueños un diablo que llaman en Bizcaya Culebro, Señor de la casa y que la empreño...y parió un hijo, que fue mucho hermoso y de buen cuerpo y llamáronle don Zuria, que quiere decir en castellano don Blanco...".

En su segunda obra "Bienandanzas e Fortunas" (1471), Lope García de Salazar añade, sobre sus primeras dos versiones, algún detalle más: “Seyendo este don Çuria ome es/ forçado e valiente con su madre allí en Altamira cavo Mondaca en edad de XXII años entró vn fijo del Rey de león con poderosa gente en Vizcaya quemando e Robando e matando/ en ella porque se quitaran del señorio de Leon e llegó fasta Baquio”.

Podemos resumir así el comienzo de la leyenda: el rey Alfonso III de Asturias-León quiso guerrear con los bizkaínos para dominarlos, pues no se sometían y mandó a su hermano Ordoño a la cabeza de su ejército; como los bizkaínos no tenían un dirigente de noble cuna, el rey asturiano no quería comenzar la batalla. Los bizkaínos nombraron Señor para la guerra a From, hijo del rey normando (vikingo) de Inglaterra que había llegado a las costas bizkaínas; otra versión habla de la hija del rey de Escocia que llega a Mundaka embarazada de un rey normando conocido como “culebro” (Sugaar en euskera) y que parió a un hijo, que por su blancura fue llamado “Jaun Zuria”, “El Señor Blanco”.

En la Wikipedia se comenta incluso una versión más y con nuevos detalles contradictorios: “Jaun Zuria era un príncipe heredero irlandés que se llamaba Lemor MacMorna. En un accidente de caza mató al rey, su padre, por lo que perdió el trono y fue obligado a exiliarse en una pequeña embarcación, llegando a Mundaka con dos de sus sirvientes. Allí fue recibido por el rey Lekobide, con cuya hija se casó. Las tropas asturianas atacaron Vizcaya, y Lemor luchó contra ellas, venciéndoles en Padura. Por ello recibió el nombre de Jaun Zuría”.

Hay incluso más versiones, Antón Erkoreka sintetiza un extenso artículo del mundakés Jon Bilbao en su obra "Los Vikingos en Euskal Herria", donde dice textualmente: "Jon Bilbao (1982) en un sugestivo e interesante estudio sobre la figura mítica del primer señor de Bizkaia, Jaun Zuria, es el primero en plantear una sólida hipótesis de trabajo que se apoya en una investigación previa de Smyth (1977) “Los reyes escandinavos en las Islas Británicas desde el año 850 al 880”, publicados por la Universidad de Oxford. Según Jon Bilbao (1982, 253) "en la segunda mitad del siglo IX se establece en la ría de Mundaka una base vikinga que tiene relación con los reyes vikingos de Dublin: Olafrel u Olafr el blanco e Ivarr el Culebro”. Por tanto, según el historiador Jon Bilbao, ambos personajes del mito de Jaun Zuria coinciden con los reyes normandos-vikingos que gobernaban Dublín por esos años, 850-853, Ivarr “el Culebro y Olafr “el Blanco” (Olafr inn hvíti e Ivarr inn beinlausi 850-873).

Antón Erkoreka sitúa la morada de Jaun Zuria en la torre de Montalbán en Mendata y en el barrio Altamira de Busturia en la torre Torrezarreta (siguiendo a Lope García de Salazar). Mundaka (“Munaca” en los primeros documentos) es la anteiglesia que ocupó el asiento y voto número uno en las Juntas Generales de Bizkaia; de las primeras reseñas históricas que se tiene sobre este municipio, sería precisamente la existencia del palacio Altamira, la leyenda de Jaun Zuria y su madre escocesa. No hay restos de Bizkaia ni en toda Europa de naves o asentamiento vikingos o normandos, aunque es probable que hicieran incursiones por tierras bizkainas desde su base en Baiona.

Otra versión oral habla de que en la lucha destacó “por su bravura entre los vizcaínos el joven noble Lope Fortún de Mundaca, hijo de una princesa escocesa y de un noble de Mundaca. Después de la batalla, los vizcaínos aclaman a este noble, y en 888 le nombran su Señor, siendo el primer Señor de Vizcaya bajo el nombre de Señor Blanco (Jaun Zuria)”. Así, este mítico Froom de la leyenda del conde Barcelós, sería para el historiador Ibargüen el noble Lope Fortún, llamando por su blancura Jaun Zuria, que estaría casado en primeras nupcias con doña Iñiga, hija del conde don Cena y en segundas nupcias con Dalda Estíguiz, hija del Señor de la Merindad de Durango Sancho Estíguez Ortúñez (todo según Ibargüen).

Parece, sin embargo, más verosímil el cometario de Tomás Urzainqui en su libro “Nabarra, sin fronteras impuestas”, el cual señala: “(…) a tenor de la genealogía de Lope García de Salazar, la princesa de Escocia correspondería a la princesa Nabarra Belasquita, hija del rey Sancho I y de la reina Toda –como dice el Códice de Roda-. Y según la genealogía del conde de Barcelós, portugués, el “duende-casa” (como se le llama también al padre de Jaun Zuria) que la fecundó habría sido el primer señor de Vizcaya (tenente), que no es otro que el nabarro Fortún Galindones, tenente de Nájera y tercer esposo de la princesa Belasquita, según nos descubre el mismo Códice de Roda. El afán genealogista de dar antecedentes ilustres y exóticos a las familias gobernantes, unido al juego de las etimologías, convirtió a Belasquita o Belascota (Bela-Scota) en princesa escocesa, al conde Mome en “duende-casa” (en euskera “momo” es fantasma), y a Fortún Galindones en príncipe galés (viendo en Galindones la raíz galen o galense, Gales)”.

Belasquita y Momo (llamado también Don Manso, Munio o Nuño) tuvieron tres hijos varones: Aznar, Lope y Sancho, de apellido Momiz todos ellos, y una hija, de nombre Belasquita, como su madre. En una de las dos tumbas con inscripciones del siglo IX halladas en Argiñeta (San Andrés de Etxebarria, anexionado a Elorrio en 1630), tras ser recuperadas de los alrededores junto a otras posteriores, aparece la inscripción de Momo, datado en la era 921 que corresponde al año 883 -según el cómputo actual-, de la que nada más se puede afirmar, pues Momo con sus posibles variantes era un nombre muy común, tal y como recoge Andrés E. de Mañaricúa: Munio, Mome, Momi, Meme, o Munioz, Monioz, Munoz, Nuño etc.

La única documentación escrita, nos habla de la Torre de Madariaga de la familia oñacina del mismo nombre, que está situada en lugar predominante en una loma desde la que se dominan amplias perspectivas como el estuario de a ría de Mundaka-Gernika o Urdaibai, la cual es muy apta para ejercer el control físico del territorio y su explotación económica, y que podría ser una de las casatorre originaria de los primeros gobernantes bizkaínos dentro del reino de Pamplona-Nabarra; se sabe que en el año 1070 Iñigo López, señor de Bizkaia bajo el reino de Pamplona-Nabarra y su mujer la princesa nabarra doña Toda, donaron al monasterio nabarro de la Rioja de San Millán de la Cogolla en sufragio de su hijo Sancho Iñiguez: “in Gorrikiz illos palacios de Madariaga cum ovni pertenentia, terras, et manzanares (…)” (los palacios de Madariaga con sus pertenencias, tierras y manzanares). En Gorrikiz, hoy Gorritiz, llamada también Torre de Urdaibai, del reloj o del “perejil” (“Gernikazarra historia taldea”).

La leyenda sobre Jaun Zuria continúa con una batalla que habría tenido lugar en Padura sobre el año 870, en el pueblo de Arrigorriaga, “pedernal de piedras rojas”, se habría llamado así tras esta batalla por la sangre derramada, aunque la traducción es también parte de la leyenda; tampoco parece acertada la posibilidad que se deba el nombre a las minas de hierro de Ollargan que convertirían las piedras de la zona en rojas o “bermejas” como dice el conde Barcelós, pues son bastante lejanas al centro del municipio. Lo más probable es que el topónimo “Arrigorriaga” sea “pedernal de piedras peladas”, ya que “gorri” en euskera se puede traducir también como “pelado” (como el monte Aitzgorri entre Gipuzkoa y Alaba), pues la Iglesia Parroquial de Arrigorriaga, Santa María Magdalena, está sobre un montículo de piedras cercano al río y pelado de vegetación.

La batalla la ganaron los bizkaínos, que persiguieron a los astur-leoneses hasta el árbol en Luyando Malato (una encina), a 2 leguas de Arrigorriaga, donde clavaron sus armas. Desde entonces los bizkaínos defenderán ellos su territorio hasta este árbol y a partir de allí como mercenarios a sueldo.

El padre Manuel Larramendi (1690-1766) y después el escritor bizkaino Antonio Trueba (1816-1889), dicen que la palabra Malato es en verdad Malastu (lozanía), pero el mismo Trueba señala que es más probable que signifique “malatus” enfermo (o incluso "leproso"), justo lo contrario, pues en algunos textos se habla de que está seco o que sólo le quedan las raíces, así en las Crónicas de Lope García Salazar del siglo XV se le llama "árbol gafo", es decir, encorvado. El árbol malato se replantó en 1729 y se puso una lápida en el lugar.

La tumba del príncipe asturiano Ordoño sería según la tradición la que está en el pórtico de la iglesia parroquial de Santa María Magdalena de Arrigorriaga, profanada hace dos siglos por las tropas napoleónicas en busca de tesoros, pero sólo aparecieron unos huesos y una espada hoy desaparecida; según el historiador Andrés de Mañaricua, sería la espada de un soldado que estaba haciendo el Camino de Santiago sobre el siglo XIV, debido a la indumentaria que se describe del caballero con la Cruz de Santiago en el pecho.

En unos versos épicos medievales anónimos recogidos por Juan Gorostiaga en la obra "Épica y lírica vizcaína antigua" publicada en 1952, se dice:

"Odoldurik heldu guiñan
mallatu arbola onetara
eta urren datozenak bere
alan ikusiko gaitubela"

(Cubiertos de sangre llegamos a este árbol Malato y los próximos que lleguen nos verán del mismo modo)

El último gran historiador vizcaíno, Andrés de E. Mañaricua, sin embargo, considera la leyenda de Jaun Zuria cuentos familiares de la Casa de Haro.


Conclusión sobre la leyenda de Jaun Zuria

Una tradición oral parecida a la Batalla de Padura y mucho más desconocida, es recogida por el historiador bizkaino Juan E. Delmas (s.XIX) y da cuenta de una batalla en la comarca de Lea-Artibai en el siglo X, en la pequeña anteiglesia de Ibaibaso, en la que los bizkaínos habríamos infligido una severa derrota a los "franceses" (a los francos lógicamente), desde entonces este pueblo se llamaría Gizaburuga, "lugar de los hombres sin cabeza".

Estas leyendas, en general, nos hablan de que la defensa del territorio bizkaíno en la Alta Edad Media probablemente se ejercería como en la Edad de Hierro (1.000 a.C. al siglo I a.C.), mediante las familias lugareñas cabeza de linaje, con ciudades amuralladas o simples poblaciones a media ladera a donde vuelven los bizkaínos tras la caída del Imperio Romano Occidental -que los bajó al llano para su mejor control-. Lugares de gran visibilidad que permitían prevenir mejor las acometidas de los bárbaros entre los que estaban los hérulos y los vikingos que devastaban la costa cantábrica e incluso llegando al mar mediterráneo, ciudades o poblaciones confederadas y reforzadas, ya que la costa bizkaína y gipuzkoana era la más interesante dentro del “salto vasconum”, incluido Busturia (“Bost-uri”, Cinco Ciudades según K.Mitxelena, topónimo atestiguado desde 1051).

Estas poblaciones servían como defensa del territorio, nombrando un jefe o caudillo en cada ocasión, el más poderoso del momento dentro de las grandes familias, lo que explicaría la leyenda de “Jaun Zuria”, al no tener los bizkaínos un verdadero “Señor” o soberano permanente desde la caída del duque baskón Waifre en el año 768 hasta su incorporación al reino de Pamplona-Nabarra, probablemente a comienzos del siglo X o finales del siglo IX, que ya se había constituido como un Estado pleno tras la Segunda Batalla de Orreaga en el 824 con el veterano líder Eneko Aritza como el primero de una nueva dinastía real baskona, la pirenaica.